Contaminar ahora tiene precio

Paisaje contaminado

La preocupación por el cambio climático y sus más que evidentes consecuencias medioambientales ha aumentado. Esto ha llevado a los poderes públicos a endurecer sus normativas y mecanismos de protección. Especialmente tras haber comprobado la ineficacia de la aplicación de la normativa en cuanto a Responsabilidad Medioambiental se refiere.

A partir de octubre de 2018, está previsto que diversas actividades empresariales tengan la obligación de constituir una garantía financiera de su Responsabilidad Medioambiental. Hasta la fecha esta garantía financiera quedaba en manos de la propia empresa. Esta tenía la potestad de decidir de acuerdo a su percepción del riesgo que entrañaba el desarrollo de su actividad empresarial.

Aunque cabría esperar que estas soluciones preventivas afectaran solo a aquellas actividades que han protagonizado alguno de los desastres medioambientales más sonados en el pasado, no será así. La realidad es que se producen incidentes de contaminación en todos los sectores. No solo en las actividades propias de la industria química, las centrales nucleares, el transporte de materias peligrosas, etc.

Por ello, se ha establecido la obligatoriedad de las garantías financieras en función al daño ocasionado. Esto se traduce en que las empresas deben dar con una solución inmediata y eficaz tras un incidente de contaminación. Su finalidad es minimizar el impacto y restablecer la imagen de empresa.

Para ampliar más información al respecto te invitamos a leer aquí el reportaje de Panorama.